ActualidadLa contabilidad ante el COVID-19: el impacto en la economía global

5 noviembre, 2020

El impacto que está teniendo la crisis del Covid-19 en la economía global, y con la medidas de restricción está provocando una reducción de la actividad económica produciendo una ralentización y reducción de cadenas de suministros, además de la incertidumbre que está provocando en todos los ámbitos, sectores, a nivel empresarial y particular.

La mayoría de las empresas intentan establecer planes de contingencia para intentar minimizar el impacto ante un escenario incierto y sin un objetivo temporal, siempre teniendo en cuenta las medidas establecidas en cada momento por parte del Ejecutivo.

Ante este escenario es importante observar las contabilidades de las compañías a nivel contable, e intentar reducir en los EEFF el impacto de la crisis. Es por eso tener en consideración la formulación de las cuentas bajo el PGC, y normas NIIF.

Para aquellas cuentas que se formulen a partir del 31-01, es decir las formuladas a partir de febrero, habrá hechos posteriores ajustables, y estarán justificadas desde esta fecha por la proclamación por parte de la OMS, de emergencia sanitaria.

La mayoría de expertos recomiendan que se cuantifique para poder reflejar la realidad de los EEFF, dimensionar en la medida de lo posible los efectos que se están produciendo o se pueden producir a medio plazo. Debido a la magnitud de la crisis las empresas irán padeciendo diferentes golpes, la más común y que ya nos estamos encontrando son las tensiones de tesorería, y a medio plazo el deterioro de la activos, activos financieros y operaciones de cobertura.

El deterioro de los activos financieros (cuentas a cobrar e instrumentos de deuda) pueden disminuir la capacidad de hacer frente a los pagos, y debemos observar si esta situación será puntual o bien se alargará con la duración de la situación.

Según el marco contable de aplicación deberíamos reflejar la situación en los modelos de provisiones crediticias, como perdida incurrida o esperada.

Será importante la revisión de la cartera de clientes y préstamos para revisar y determinar si la crisis está provocando un incremento de riesgo del crédito o tenemos cuentas pendientes de cobro que hayan incurrido en pérdidas.

Si para eliminar la tensión de tesorería y ante la necesidad de liquidez las empresas podría modificar aquellos activos financieros bajo NIIF 9 , y reclasificarlos a valor razonable con cambios en resultados.

Mientras no sea aprobada la nueva normativa continua en vigor la cartera de activos financieros mantenidos para la venta. Las empresas evaluaran si han sufrido pérdidas significativas en instrumentos de patrimonio que lleve a reconocer una perdida por deterioro de valor.

 

 

 

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